miércoles, 27 de octubre de 2010

Juan Román Riquelme, la carta ganadora del Bichi Borghi

En otra publicación se habló del esquema táctico que eligió Claudio Borghi para Boca. En realidad, es el sistema que más le gusta al entrenador, que ha usado en varios de los equipos que dirigió y lo impuso en su llegada al xeneize: el 3-4-1-2.

El andar irregular del equipo hizo que las críticas se empezaran a escuchar desde temprano. Sobre todo por el flojo rendimiento defensivo. Por ese motivo, se puso en duda la eficiencia de la línea de tres para conseguir resultados en un equipo grande. Ese, no es el único problema que tiene Boca. Ahora que la defensa levantó su nivel y lleva dos partidos con la valla invicta (le ganó a Huracán 2 a 0 y empató con Independiente 0 a 0) falta solucionar la anemia en ataque. Para eso, todo el mundo Boca está esperando a Juan Román Riquelme.

En el sistema de Borghi, Riquelme es fundamental para marcar los tiempos del equipo. Además, su visión del juego permitirá aprovechar más la subida de los carrileros y abastecer con más frecuencia y calidad a Palermo y a Viatri, cosa que con Cañete, Chávez y Damián Escudero no ha pasado todavía. El puesto de enganche es clave y Riquelme es uno de los pocos naturales que quedan en el mundo. Lo sabe Borghi y por eso apuesta a él para la levantada de su Boca.

Queda claro que la pegada del 10 xeneize también será importante para poder darle fuerza al juego aéreo. Pero lo más sobresaliente es su presencia en el campo de juego, porque contagia a sus compañeros y potencia sus virtudes. Por eso, se puede ver que sin dudas Boca va a crecer cuando Riquelme retorne a la cancha (quizás lo haga en la próxima fecha ante Argentinos) y, aunque ya está lejos en este torneo, será candidato para ganar el que viene, cuando la máquina este más aceitada.

martes, 26 de octubre de 2010

Conociendo técnicos

Hoy, en Conociendo técnicos, Helenio Herrera. El primer entrenador argentino que aparece en esta sección. Es el inventor de un sistema de juego que dejó una huella en la historia: el Catenaccio.

Helenio Herrera nació en el barrio de Palermo en 1916, pero con muy corta edad se fue junto con su familia a vivir a Europa en la búsqueda de un futuro más próspero. Pero no lo pudieron conseguir en el viejo continente y debieron viajar a Marruecos. Fue en ese país africano en el que Herrera comenzó a jugar al fútbol. Jugó en 10 equipos entre Francia y Marruecos, pero a los 25 años debió retirarse del fútbol a causa de una lesión en la rodilla.

Entonces, decidió ser entrenador. Esa fue la etapa más importante de su carrera en el fútbol. Dirigió una gran cantidad de equipos, entre los que se destacaron el Inter de Milán, el FC Barcelona y el At. Madrid y las selecciones de Francia, España (en el Mundial de Chile 1962) e Italia, en un breve período entre 1966 y 1967. En el equipo del norte italiano consiguió ganar tres ligas (1963/65/66), dos copas europeas (1964/65) y dos intercontinentales (1964/65). Allí hizo famoso al Catenaccio.

Ese sistema de juego se caracterizaba por una marca férrea hombre a hombre, con un líbero detrás de la línea de cuatro defensores. Tres jugadores en el mediocampo y dos delanteros completaban el esquema. La idea de Herrera era que las tres líneas estuvieran bien juntas para dejar la menor cantidad de espacios. Además, tenía al contraataque como arma letal. Los dos delanteros debían ser rápidos y muy buenos definiendo para poder convertir goles con pocas llegadas.

Su buen paso por el Inter lo llevó a la selección italiana. Consiguió instaurar el Catenaccio en Italia y eso catapultó a los azurros a la cima de Europa y del mundo. En 1968 ganaron la Eurocopa y en el Mundial de México 70 alcanzaron la final, que perdieron con Brasil 4 a 1. Aunque la salvedad es que Helenio Herrera no fue el técnico en ninguno de esos dos logros. El entrenador fue Ferruccio Valcareggi.

“El mago”, como lo apodaron en Francia después de ganar una copa de ese país con el Red Star, también consiguió títulos en España. En Atlético Madrid ganó dos ligas consecutivas en las temporadas 1949/50 y 50/51. Y en Barcelona obtuvo también la liga en dos oportunidades, también seguidas (1958/59 y 59/60), una Copa del Rey en 1981 y, en el ámbito internacional, dos Copas de Feria (ahora UEFA Europa League) en 1958 y 1960.

En todos los equipos por los que pasó se lo recuerda por su extrema disciplina. El entrenamiento físico, la concentración en el campo y que los jugadores supieran exactamente que función debían cumplir eran los pilares del Catenaccio de Herrera. Aunque ganó títulos en muchos equipos, siempre se lo asociará con el Inter de Milán, una institución en la que era ídolo indiscutido y solitario en la conquista de la Champions League hasta la llegada de José Mourinho.

Helenio Herrera falleció el 9 de noviembre de 1997 en la ciudad italiana de Venecia víctima de una Infarto.

domingo, 24 de octubre de 2010

1984, el libro de cabecera del doctor Bilardo

La táctica es el componente estático del fútbol. La parte rígida que sirve para que cada jugador sepa por dónde debe moverse y qué funciones tiene que cumplir dentro del campo. Trasladado a una sociedad, se podría decir que la táctica es el sistema que la rige.

En 1984, el libro de George Orwell, el socialismo que impera en Oceanía, el lugar que eligió para desarrollar su historia (en el libro el mundo esta dividido en tres estados: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental), sería el sistema táctico de la sociedad. En este caso, una táctica totalmente bilardista, entendiendo siempre al bilardismo como un sistema completamente amarrete. El Gran Hermano, figura máxima del Partido Interior, que gobierna en Oceanía, desempeñaría el mismo rol que Carlos Salvador Bilardo.

Para controlar a los miembros del partido, el Gran Hermano tiene a la policía del pensamiento. Su función es evitar que los que piensan distinto puedan expandir esas ideas. La insubordinación en intolerable. Por su lado, Bilardo controlaba todo él mismo. Entraba a la habitación de los jugadores a las tres de la mañana o los llamaba a sus habitaciones para saber si se acordaban a quien debían marcar.

El protagonista de la novela es Winston Smith. Trabaja en el Ministerio de la Verdad. Su función es adaptar las noticias a los intereses del partido. Manipular la realidad. En los equipos de Bilardo esa función la cumplía el capitán. Es el que se acercaba al árbitro para decirle que su compañero no le había hecho nada al rival y no merecía amarilla, aunque el rival quizás estuviera revolcándose fracturado en el piso. Aunque eso no es exclusivo del bilardismo, pasa en el fútbol en general.

La principal diferencia que se puede ver en los sistemas es que en el libro, muchas cosas llevan la palabra victoria agregada. Por ejemplo, la Plaza de la Victoria. También se ve en las cosas que pueden consumir los habitantes de Londres, la cuidad en la que viven los protagonistas, como la ginebra de la victoria o los cigarrillos de la victoria. En el bilardismo, se deberían reemplazar esos nombres por la Plaza de los empates, la ginebra del empate y los cigarrillos del empate. Así, se debería hacer con todo lo que lleve la palabra victoria.

En definitiva, si usted lector no leyó el libro podrá tener una idea de cómo viven los protagonistas de la novela bajo las normas del Partido Interior del Gran Hermano. Bajo un socialismo que mantiene sus vidas totalmente estructuradas y en el que se manipula la realidad para que así se mantenga. Los equipos de Bilardo se ganaron la fama de jugar al límite del reglamento y todos colgados del travesaño en la búsqueda del punto. Por eso, si se permite una licencia para comparar la táctica en el fútbol con el sistema que rige una sociedad, el socialismo del Gran Hermano encontraría su reflejo en el bilardismo. Ah, los equipos de Bilardo no toman ginebra del empate, toman Gatorei.

jueves, 21 de octubre de 2010

San Lorenzó mantendrá el sistema en el clásico ante Huracán

Ramón Díaz confirmó que el equipo para enfrentar a Huracán, como visitante el domingo a las 14. Habrá una sola modificación respecto del equipo que le ganó a Tigre 2 a 0 la fecha pasada. Ingresará Diego Rivero por Sebastián Luna, lesionado.

El sistema que eligió el riojano tiene tres defensores, cuatro volantes, un enganche y dos delanteros. Similar al que se le cuestionó mucho a Claudio Borghi en Boca cundo no se le daban los resultados. Sin embargo, en San Lorenzo nadie habla de la elección del sistema. Los titulares para el clásico serán: Migliore; Aguirre, Meza, Botinelli; Rivero, JM. Torres, A. Torres, Benítez; Romagnoli, Menseguez y Balsas.


El equipo queda conformado con una línea de tres que tiene buen juego aéreo, asistida por las bandas por Rivero y Benítez. Seguramente este último tendrá más obligaciones en la marca debido a que Aguirre se puede correr hacia la derecha para armar una línea de cuatro a la hora de defender. En el medio, los Torres tendrán funciones distintas aunque jugarán uno al lado del otro. El ex Racing deberá recuperar la pelota mientras que el paraguayo será lanzador (algo parecido a lo que hace Verón en Estudiantes o lo que en su momento hacía Abelairas en River, con Simeone) y, además, tendrá como función clarificar la salida para que la pelota le llegue limpia a Romagnoli, sobre quien caerá la responsabilidad de la creación.

En el ataque no hay ningún misterio. Menseguez va por afuera y Balsas por adentro. Se verá muchas veces que el rayo y Rivero intentarán llegar al fondo para buscar al uruguayo por arriba, cuándo Huracán se cierre y no lo deje jugar a Romagnoli por el centro del campo.

martes, 19 de octubre de 2010

Conociendo técnicos

En la cuarta entrega de Conociendo técnicos le toca el turno a Johan Cruyff. Enorme como futbolista, en su carrera como entrenador ha alternado buenas y malas. Lo mejor, sin dudas, fueron los 8 años que estuvo en el FC. Barcelona.

Cruyff se retiró en el Feyenoord holandés en 1984. Un año después comenzó su carrera como técnico, en la que aplicaría los conceptos que adquirió de Rinus Michels. Su primer equipo, al igual que como jugador, fue el Ajax de Ámsterdam. Allí estuvo tres años, hasta que en 1988 pasó al Barcelona. En el equipo de la capital holandesa consiguió tres títulos: dos copas de Holanda consecutivas, en 1986 y 87 y una Recopa europea, en 1987, en la que venció al Lokomotiv Leipzig.

En España realizó una campaña impresionante con el Barcelona que lo llevó a ser el entrenador que más puntos sumó el Liga en la historia del club. Tiene 456 puntos en 306 partidos. Una curiosidad, es que los tres técnicos que lo siguen en la tabla histórica también son holandeses. El segundo es Frank Rijkaard, con 381; el tercero es Rinus Michels, el entrenador que llevó a Cruyff al Barcelona como jugador y que generó el vínculo entre los entrenadores holandeses y el club catalán, con 262 y cierra el top 4 Louis Van Gaal, actual DT del Bayern Munich, con 240.

En Barcelona, antes de convertirse en uno de los mejores entrenadores de su historia, Cruyff pasó por momentos complicados. En 1990, dos años después de haber asumido, sus días en el equipo parecían contados. No había conseguido resultados importantes y, encima, el Real Madrid pasaba por un momento brillante, con Hugo Sánchez a la cabeza. Ese año, los dos grandes españoles se enfrentaron en la final de la Copa del Rey y el equipo culé ganó 2 a 0. Esa victoria le permitió seguir en el cargo y desde allí, el holandés comenzó a escribir su etapa más importante como técnico.

Ganó 11 títulos. Fue tetracampeón de la Liga española en las temporadas 1991, 92, 93 y 94. En el ámbito local, también consiguió la Copa de Rey de 1990, ya mencionada, y la Supercopa de España en tres oportunidades, 1991, 92 y 94. Internacionalmente, ganó la Recopa de Europa en 1989, la Copa de Europa, con victoria ante la Sampdoria de Italia 1 a 0 en Wembley, y la Supercopa europea en 1992.



Tácticamente, Cruyff siguió con las ideas que aprendió de Michels. El fútbol tenía que ser diversión y la manera de jugarlo ofensiva y vistosa. Por eso, dispuso un sistema con un centrodelantero y dos extremos. El sistema era un 3-4-3, con jugadores, en distintas etapas, como Ronald Koeman, Michael Laudrup, Hristo Stoichkov, Gary Lineker, Rosario y los españoles Pep Guardiola, Sergi, Guillermo Amor, entre otros canteranos que promovió. A varios de sus equipos se los denominó Dream Team, en distintas etapas y con distintos jugadores.

En 1991 debió ser operado del corazón y luego de recuperarse siguió dirigiendo hasta 1997, cuándo decidió retirarse definitivamente de la dirección técnica. Actualmente dirige la Selección de Cataluña que no es reconocida por la FIFA y no participa en sus competiciones, por lo que se limita a jugar amistosos (este año le ganó a Argentina en el Camp Nou 4 a 2)

domingo, 17 de octubre de 2010

Una nueva posición en la cancha genera un cambio histórico en la táctica del fútbol.

Desde hoy, se creo una nueva táctica: 4-5-2. Si, sobra uno. En esta oportunidad, Federico Beligoy, desde la mitad de la cancha, le sacó a River un partido ganado con un gol legítimo de Funes Mori porque creyó ver que el juvenil delantero bajó con la mano un excelente pase de Ariel Ortega. Si el video se puede ver, pone pausa a los 10 segundos y contame como hace Beligoy desde su posición para ver si fue mano o no. ¿Qué cobra si no lo puede ver? Seguramente vio el brazo extendido de Funes. ¿Alcanza con eso? Y encima lo amonesta el caradura!!! El línea, de frente a la jugada, se lava las manos y dice que no vio nada. ¿Hubiera sido lo mismo si el partido era en el Monumental?



No sirve que digan que como fue dudosa se le da la derecha al árbitro. Ni que la velocidad de la jugada no permite verla con claridad. Si los árbitros no están capacitados para dirigir a la velocidad que se juega en Primera, que no lo hagan más. Todas las fechas algún ladrón le saca partidos a un equipo. Basta de ladrones de negro que ganan guita, por dirigir mal. No me digan que ganan poca guita y que no les alcanza para vivir, por eso muchos tienen otro trabajo. Eso no justifica que puedan arbitrar de forma horrenda.

Párrafo aparte para el muñequeo de las jugadas en las que el delantero recibe de espaldas con un defensor encimándolo. El delantero cae y el árbitro cobra cuando le parece. Es más, a veces parece que hacen una si y una no. Impresentable.

Árbitros tibios que les sacan amarilla a los jugadores que recién empiezan por jugadas similares a las que pueden cometer jugadores de experiencia que, obviamente, no son amonestados. Eso es muñequeo y falta de carácter. Se hacen los duros con los pendejos. De nuevo, Impresentable.

El 4-5-2 queda inaugurado. El volante que sobra es como el líbero del Voley, juega con una camiseta de distinto color. Y a veces es comodín, juega para los dos equipos en el mismo partido. Cómodamente ubicado en la mitad de la cancha, su sector es de tres cuartos a tres cuartos. Pisa poco el área y definitivamente no tiene gol. Ahí también coincide con el líbero del Voley, no se le permite definir la jugada (Reglamento de Voley artículo 8.5.2.2 inciso b), no puede hacer un gol.

El 4-5-2 es un ejemplo. Si el equipo juega con tres defensores puede ser 3-6-2. O, más específico, 3-5-1-2. El volante que sobra se puede desprender del mediocampo y pararse en tres cuartos como doble enganche. Ahi quedaría 3-4-2-2. Cada uno se acomoda dónde puede.

Ah, Godoy Cruz y River empataron 2 a 2. Sigali en contra y Pavone para River. Ramirez y Carranza para el local.



sábado, 16 de octubre de 2010

La máquina de picar carne, operada por futbolistas

Hugo Tocalli dejó de ser el técnico de Quilmes luego de la derrota ante Vélez 2 a 0, como local, en la fecha 11 del torneo apertura. Otro entrenador que se suma a la lista de renuncias y despidos de este campeonato (incluso con tres en la misma semana: Rivoira, de Huracán, Mohamed, de Colón, y Garnero, de Independiente).


La campaña del cervecero es insostenible. Va último en la tabla con sólo 6 unidades. Sobre 11 fechas empató seis partidos y perdió cinco. Sumados a los últimos seis encuentros de la B Nacional, con Jorge Ghiso como DT, en los que tampoco consiguió ganar (pero igualmente logró ascender), son 17 los partidos sin victorias. Muy pobre.

La idea, en esta oportunidad, es analizar la gestión de Tocalli desde lo táctico. Cuándo un equipo no obtiene resultados, los primeros en ser cuestionados son los entrenadores. Desde este blog ya se había manifestado la necesidad de tener proyectos a largo plazo y la importancia del sistema táctico en ese proyecto. Este es el momento para bancar a los entrenadores que son eso, entrenadores, y no magos. Los jugadores muchas veces son más responsables de los malos momentos que los técnicos. Pero no se puede echar a un plantel entero, aunque sean 25 muertos.

En lo que va del tornero, Tocalli utilizó tres sistemas distintos y sólo repitió el equipo una sola vez, en la segunda fecha. Arrancó el campeonato con cuatro defensores, cinco volantes y un solo punta. Con ese sistema empató en la primera fecha, con Colón, y perdió en la segunda, con Estudiantes. En el tercer partido apareció la línea de tres en el fondo, pero Tocalli sumó un volante y no un delantero. El dibujo quedó 3-6-1. Empató. En la fecha siguiente mantuvo esa táctica y perdió. En la quinta, volvió a cambiar y regresó la línea de cuatro con un solo delantero. Volvió a perder, esta vez con Huracán.

En cinco fechas el ex entrenador de los juveniles intentó buscar una identidad. Lo que más le gustó fue el 4-5-1 y lo mantuvo gran parte del campeonato. Entonces, empezó la dura tarea de encontrar los intérpretes para ese sistema. Tocalli usó 21 jugadores. El sector en el que más cambió fue en el medio. En la primera fecha jugó con: Varela, O. Morales, Aránguiz, Nuñez y Raymonda. Ayer, en la derrota con Vélez, el único que estuvo fue Aránguiz. El resto: Garnier, Kalinski, Hirsig, Caneo. Desde ese primer mediocampo hasta el de ayer, hubo varias pruebas en el medio. Ninguna funcionó.

Arriba, Quilmes no tiene muchas opciones. Juan José Morales, Bernardo Romeo y Diego Torres son los únicos jugadores con experiencia. Morales jugó la mayor cantidad de los partidos. Torres, apareció en el banco en la tercera fecha y recién fue titular en la octava contra River. Quizás allí es dónde Tocalli podría haber cambiado antes y armar un 4-4-2 clásico con Morales de 9 y Torres como delantero por afuera. Romeo, brillo por su ausencia. Sólo jugó un partido como titular y su aporte fue mínimo en los minutos que tuvo. Se nota que le falta desde lo físico.

Tocalli intentó todo para modificar el rumbo del equipo. Probó hasta el cansancio. Y la mala racha terminó con su renuncia, quizás después de perder uno de los partidos más “perdibles” del campeonato. Desde este espacio queremos bancar al entrenador por su labruro. Depende del DT que asuma terminar de definir si el problema fue realmente Tocalli o los jugadores, principales operadores de la máquina de picar carne que es el fútbol argentino.